Archivo mensual: diciembre 2017

Reflexiones digitales

Aunque podría demorarme con giros rimbombantes y retóricamente indignados acerca de los desastrosos efectos del uso abusivo y descontrolado que hoy hacemos de los medios digitales, y de sus desastrosas consecuencias para nuestra inteligencia, prefiero citar algunos párrafos de la obra «Internet no es la respuesta», por si queréis reflexionar un poquito más profundamente sobre este tema con algunos datos incontrovertibles:

«Del mismo modo que la tragedia de Kodak diezmó el corazón económico de Rochester, internet está destruyendo nuestra antigua economía industrial, transformando lo que en su día era un sistema relativament eigualitario en una economía de anador único compuesta, como dice Tyler Cowen, por «milmillonarios y mendigos».

No es sólo una ciudad, sino una economía entera la que está perdiendo su centro. A pesar de que Silicon Valley insiste en afirmar que internet ha creado más igualdad de oportunidades y distribución de la riqueza, la nueva economía se asemeja de hecho a un dónut, con un enorme huco en el medio, donde en el viejo sistema industrial millones de trabajadores cobraban por fabricar productos de valor»…

Esos datos son reales y contrastables, así que sigamos endiosando a las máquinas, a la red de redes y sus infinitas bondades, a ver si algún día internet lleva el pan a los miles d de millones que no tendrán nada para lo que trabajar….

Seguimos:

«Instagram es un ejemplo perfecto de la trampa de la que habla Surowiecki. Puede que el software esté comiéndose el mundo, pero también está devorándose nuestros puestos de trabajo»

Terrible, pero aún hay más, mucho más:

«Incluso cuando vendieron Instagram a Facebook por 1000 millones de dólares en abril del 2012, Instagram seguía contando con tan solo 13 empleados a jornada completa que trabajaban en una pequeña oficina del centro de San Francisco.

No, no se trata de una errata. Instagram sólo tenía ¡13 empleados a jornada completa! cuando Facebook pagó 1000 millones de dólares por la star-up. Mientras tanto en Rochester, Kodak estaba cerrando 13 fábricas y 130 laboratorios y despidiendo a 47000 trabajadores. Y esos miles de empleados de Kodak no fueron las únicas víctimas profesionales de la economía selfie. Los fotóggraofs profesionales también se han visto muy afectados.

Entre 2000 y 2012 el número de fotógrafos profesionales, artistas y reporteros gráficos que trabajaban para periódicos estadounidenses descendió de 6171 a 3493, una caída del 43% en una época en la que las fotos tienen «más gancho» que las palabras y hacemos millones de fotos al año.

Bueno, estos son sólo algunos apartes que he ido seleccionando de este libro.

La verdad es que todo esto demuestra cada vez mejor cóomo el ser humano es un tanto estúpido: tratando de conseguir una vida mejor, se empeña en fabricar productos que se la faciliten, y permitiendo que los políticos tomen el mando de todo el proceso, ellos y unos pocos, muy pocos más, se enriquecen con la aplicación de estas «ventajas» mientras la inmensa mayoría se ve, literalmente, arrojada a la basura del «desperdicio humano»

¿Apocalíptico?, ¿Agorero?, creo que más bien, realista.

Si nos esforzamos en mirar detenidamente nuestra realidad, levantando nuestra estúpida cocorota del móvil, del portátil, de la tablet, o de la televisión que uno tras otro nos mantiene hipnotizados e improductivos, nos daremos cuenta de que de una forma cada vez más descarada unos pocos se están adueñando de la práctica totalidad, prometiéndonos mientras tanto un mundo de felicidad que sólo será (sería) posible para esos pocos.

Sigamos adorando a las máquinas y entonteciéndonos cada vez más, perdiendo cada vez más nuestras capacidades, y si aún nos queda algo de sesera nos daremos cuenta de qué mundo dejaremos…, o no, a nuestros descendientes (si es que podemos legar descendientes, porque ese es otro tema…)

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